Nunca fue santo de mi devoción. Quizás por esa manía tan capillita de los dimes y diretes por la que acabas, sin saber cómo, odiando o entronizando a quien no se lo merece. Sólo he cruzado un par de frases con él en mi vida y fue hace muy poco, el 27 de diciembre, a los pies del altar de cultos a San Juan Evangelista de la Hermandad de la Soledad. Recuerdo que me habló de cambios, de cruces y algo más en el plateado paso soleano mientras movía de un lado para otro su trípode, corrigiendo el encuadre de la cámara de fotos."Cvánta gente bvena que ha escrito la historia soleana a base de sacrificio y trabajo intimo, como siempre poco valorado ni reconocido, se ha marchado en vnos años para formar parte eternamente de la cofradía de los cofrades mvertos. Nos acordamos ahora también de Fernando Torres Rollón ¡qué pronto nos dejó! o de Pepe Gálvez, otro maestro de la madera, vaya tres se han jvntado allí arriba, ellos no formarán jamás la priostía de las delicadas formas, ni la de exqvisito estilo, no qvieren. Ellos formarán la intendencia qve cvalqvier Hermandad necesita para ser vna gran Cofradía."
Gracias.

